jueves, 6 de marzo de 2014

La muerte del camarógrafo Santiago Andrade

 alcanzado por un cohete de uso legal mientras cubría el pasado 6 de febrero una manifestación contra la subida del billete del autobús en las inmediaciones de la Estación Central de Brasil, en Río de Janeiro, vuelve a plantear la cuestión de hasta qué punto el material pirotécnico debe estar al alcance de cualquiera. Según los expertos, el artefacto que provocó la muerte de Santiago se denomina en Brasil “cohete de vara” y fue previamente manipulado para que su lanzamiento no siguiera una trayectoria definida sino una suerte de baile brusco y final imprevisible, siguiendo la lógica macabra de la ruleta rusa. La realidad ya ha demostrado que este tipo de explosivos de uso legal, cuando no son correctamente usados, pueden convertirse en auténticas armas arrojadizas, tan peligrosas como las propias armas de fuego.

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